Luigi Maria Corsanico legge Pablo Neruda. 2

da qui

PABLO NERUDA
SÓLO LA MUERTE
Residencia en la Tierra 2, publicado por primera vez en Madrid (1935).
Leído por Luigi Maria Corsanico

Johann Sebastian Bach
El clave bien temperado I
Preludio 8 en mib menor BWV 853.
Piano: Tatiana Nikolayeva

El 15 de septiembre, la editorial “Cruz y Raya” publica en Madrid la edición en dos tomos de “Residencia en la Tierra”.
En esta obra -más conocida como “Segunda Residencia”- Neruda reproduce los poemas de la edición chilena de 1933 (Primer Volumen) y los complementa con un segundo volumen que presenta poemas de posterior creación.
Es por ello que a continuación del título se agrega la mención:
“1925-1931”, en el primer volumen y “1931-1935”, en el segundo, referencias éstas que sitúan claramente los años de comienzo y fin de la serie.
Después de mucha espera y muchas tribulaciones, por fin ve la luz en España este libro que Neruda intentaba publicar aquí, ya desde 1931, en la época en que vivía en el Oriente.
La aparición de este doble volumen es un hito de singular importancia para la obra de Neruda.
Puede afirmarse que representa el primer gran momento en que su poesía se proyecta al ámbito de la literatura mundial, avalada, además por su obra anterior, en especial por el éxito resonante de los “Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada”.
…………………………………………………………………………………………………

HAY cementerios solos,
tumbas llenas de huesos sin sonido,
el corazón pasando un túnel
oscuro, oscuro, oscuro,
como un naufragio hacia adentro nos morimos,
como ahogarnos en el corazón,
como irnos cayendo desde la piel al alma.

Hay cadáveres,
hay pies de pegajosa losa fría,
hay la muerte en los huesos,
como un sonido puro,
como un ladrido sin perro,
saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas,
creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia.

Yo veo, solo, a veces,
ataúdes a vela
zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas,
con panaderos blancos como ángeles,
con niñas pensativas casadas con notarios,
ataúdes subiendo el río vertical de los muertos,
el río morado,
hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte,
hinchadas por el sonido silencioso de la muerte.

A lo sonoro llega la muerte
como un zapato sin pie, como un traje sin hombre,
llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo,
llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta.
Sin embargo sus pasos suenan
y su vestido suena, callado, como un árbol.

Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo,
pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas,
de violetas acostumbradas a la tierra
porque la cara de la muerte es verde,
y la mirada de la muerte es verde,
con la aguda humedad de una hoja de violeta
y su grave color de invierno exasperado.

Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba,
lame el suelo buscando difuntos,
la muerte está en la escoba,
es la lengua de la muerte buscando muertos,
es la aguja de la muerte buscando hilo.
La muerte está en los catres:
en los colchones lentos, en las frazadas negras
vive tendida, y de repente sopla:
sopla un sonido oscuro que hincha sábanas,
y hay camas navegando a un puerto
en donde está esperando, vestida de almirante.

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Solo la morte (Residenza sull terra 2)
Pablo Neruda

Vi sono cimiteri soli,
tombe pieni di ossa senza suono,
il cuore che attraversa una galleria
oscura, oscura, oscura,
come un naufragando nell’intimo moriamo,
come se affogassimo nel cuore,
come se andassimo cadendo dalla pelle all’anima.

Vi sono cadaveri,
Vi sono piedi di appiccicosa pietra fredda,
v’è la morte nelle ossa,
come un suono puro,
come un latrato senza cane,
che esce da certe campane, da certe tombe
crescendo nell’umidore come il pianto o la pioggia

Io vedo, solo, a volte
bare a vela
salpare con defunti pallidi, con donne dalle trecce morte
con panettieri bianchi come angeli,
con bimbe pensierose sposate con notai,
bare che risalgono il fiume verticale dei morti,
il fiume violetto
verso l’alto, con le vele gonfiate dal suono della morte.

Al sonoro giunge la morte,
come una scarpa senza piede, come un vestito senza senz’uomo,
giunge a battere con un anello senza pietra e senza dito,
giunge a gridare senza bocca, senza lingua, senza gola.
E tuttavia i suoi passi risuonano,
e il suo vestito risuona silenzioso, come un albero.

Io non so, io poco conosco, io vedo appena,
ma credo che il suo canto abbia il colore di viole umide,
di viole assuefatte alla terra,
perché il volto della morte è verde,
e lo sguardo della morte è verde,
con l’acuta umidità di una foglia di viola
e il suo grave colore d’inverno esasperato

Ma la morte anch’essa va per il mondo vestita da scopa,
lambisce il suolo cercando defunti
la morte è nella scopa,
è la lingua della morte che cerca i morti
è l’ago della morte che cerca il filo.

La morte sta nelle brande:
nei materassi lenti, nelle coperte nere
vive distesa, e d’improvviso soffia :
soffia un suono buio che gonfia le lenzuola,
ed esistono letti che navigano verso un porto
dove lei sta in attesa, vestita da ammiraglio.

Tre residenze sulla terra / Pablo Neruda ; a cura di Giuseppe Bellini. – Milano : Sansoni : Accademia, [1969]

2 pensieri su “Luigi Maria Corsanico legge Pablo Neruda. 2

  1. Molto bella l’interpretazione e dello stesso autore mi piace questa frase: “potranno tagliare tutti i fiori ma non fermeranno mai la primavera… ” a fasi alterne la vita compie la sua contraddizione, otterrà ragione e vittoria chi per fede sceglierà la gloria della Pasqua

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